cuatr0 paredes

¿Qué pasa si un día,
solo dejo de respirar?
¿Si ya no quiero
seguir jugando,
y me rindo a un jaque mate?

¿O si me ocurre
como a José Arcadio Buendía,
y avanzo
de una en otra y otra habitación,
cada una igual a la primera,
hasta que siento que debo volver,
y un día,
tocan mi hombro antes de llegar a la original,
y me pierdo para siempre
en una habitación de mentira,
dentro de la cual
sé que apenas cierre la puerta
se desvanecerá,
y quedaré atrapada para siempre en un fondo blanco,
sin poder distinguir
el suelo de las paredes,
con esa claridad tan cegadora?.

¿Y si no hay paredes?
¿En qué habré de sostenerme
cuando tropiece
con las letras que flotarán en el aire?
He de escribir y plasmar
cada una de ellas
en las paredes, 
cuando las encuentre
para así no volver a perderlas:
primera pared: «no finjas»;
segunda pared: «no te mientas»;
tercera pared: «confía»;
cuarta pared; «actúa».
Luego planeo
encontrar un cielo,
y hallar para él,
estrellas de cartón regadas por el suelo,
suspenderlas una a una sobre mí,
contarlas cada noche,
pero
¿Qué noche?
si en esta  habitación
no oscurece nunca.

Salir a buscar,
la puerta inicial de nuevo,
o quizás solo debería
sentarme en el suelo blanco,
mirar las cuatro paredes,
y pensar en que era tan fácil
como hacer esas cuatro cosas,
para sentir lo que es la vida.

(2011)

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