Me hace querer ser poesía. De esa que se relee cada cierto tiempo y nunca se olvida. Pero de ser poesía sería perfecto, y yo, soy solo un pequeño verso, ese verso de relleno, ese que sobra; ese que completa la métrica y solo habla adornos. De no ser poesía, quisiera ser el cielo. Ese estrellado que la cubre por las noches mientras la luna la vigila, pero yo no soy noche, soy día. Soy ese cielo claro en donde todo debe ser pensado con la cabeza fría. Quisiera ser noche, y mientras duerme ella sería solo mía.
En mis manos solo tengo un costal de sensaciones, besos, caricias y amores. En mi costal solo tengo lo que soy, carne; de la más magra y vivaz. En mi costal solo llevo un puñado de ganas e intenciones.
Tras mi telón se oculta mi yo verdadero, ese que pareces conocer bien y que dices, se reviste de apariencias. Tras mi telón que ahora está abierto, solo encontrarás todo aquello que te ofrezco.
Soy el hombre que deambula por tus sueños, ese que se desliza entre suspiros y en silencio acaricia tu cabello. Soy ese hombre que sentado en la vereda de lo onírico, te piensa desde las entrañas hasta el corazón. Ese niño que te quiere, ese hombre que te toma.
Ella me hizo querer ser poesía, pero solo fui un trágico verso.
(2017)

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