Hay ciertos tipos de juramentos
que te condenan,
esos que haces porque,
en verdad,
sabes que estás condenada
de antemano.
Porque ya dejaste
de luchar
contra la corriente.
Esos juramentos
que te gustaría romper,
quitarte de encima como la ropa,
la ropa cae tan fácil...
Esos juramentos que tratas de olvidar con droga,
y que al final
te los reafirman;
esos que se te vienen a la mente
con el humo del cigarro.
Debería buscar una muerte más digna,
más fácil,
porque ya no estarás
ahí,
en la palma de mi mano;
porque ahora
de verdad te extrañaré,
¿me extrañarás?,
las palabras caen solas.
No me gusta llenarme la boca
de frases lindas
que al fin y al cabo me cuesta entender.
Miseria, nostalgia, tristeza,
se explican de manera más fácil,
menos rimbombante.
Rompo el juramento,
porque creo que en verdad
no quiero olvidarte,
aunque siga vomitando,
sentimientos redundantes.
(2012)
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